19970211

Las palabras perdidas


Este libro conforma un relato a través de aforismos, que, a su vez son las anotaciones de un diario extraviado, el de un Demiurgo solitario, inquieto, inseguro, quien creó este mundo para, luego, abandonarlo a su azaroso destino. Este Demiurgo no es Dios, o tal vez sí, pero lo observamos no desde la perspectiva humana, sino desde su propia interioridad, atrapado en sus dudas, anhelante de la compañía de un semejante imposible.
A continuación se entresacan unos párrafos del prólogo escrito por Jaime Siles.
"Las palabras perdidas son una cosmogonía postmoderna: dicen lo que no dicen; hablan de aquello en lo que no creen; se describen y se despronuncian; delatan la nostalgia de un signo que o no lo era o no lo sabía o no lo creía ser; refieren una búsqueda inversa, y son menos una leyenda que su crónica. Las palabras perdidas son el relato de lo que sólo desde la voz de la ficción nos es dado encontrar: lo irrecuperable, lo pasado, lo sido -codificado en un compuesto fónico con ritmo de poema y estructura de máxima".
"Las palabras perdidas pueden leerse en muchas claves, porque contienene muchas cosas, incluso ironía y humor. Pero ninguna de ellas puede ocultar la angustia que su lectura deja: el nihilismo de su continua duda, el sentimiento de su profunda ausencia, la mística como costante de su clima y la sensualidad como rasgo de su imposible amor".

(Rosa María Rodríguez Magda, Las palabras perdidas, Madrid, Huerga & Fierro, 1997. Dibujos y portada de Nassio Bayarri, prólgo de Jaime Siles)

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